Control y transparencia

La actividad de AUSA es controlada externamente por diversos (9) organismos de control, entre los cuales se encuentran los siguientes:
  • Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Sindicatura General de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Ente Único Regulador de los Servicios Públicos.
  • Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Desarrollo Urbano.
  • Unidad de Contralor de Concesión de Obras Viales (UCCOV).
  • Comisión de Seguimiento Parlamentario de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Dirección General de Defensa del Consumidor del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Defensoría del Pueblo de la Ciudad.
  • Auditoría Externa de Estados Contables.
Internamente la Comisión Fiscalizadora ejerce la fiscalización privada de la gestión en los términos de la Ley Nº 19.550, y la Gerencia de Auditoría Interna presta servicios de aseguramiento y consulta a la Dirección de manera independiente, con reporte al Directorio de la sociedad.
La empresa cuenta con una estructuraorganizativa adecuada para su nivel de actividad que, sumado a sus políticas, procedimientos y modernas herramientas de gestión, facilitan el control y la transparencia de todos sus actos. Ambos conceptos, control y transparencia, se encuentran inmersos en la determinación de los objetivos estratégicos de AUSA.
PRESIDENTE:
Arq. Carlos Frugoni
VICEPRESIDENTE:
Ing. Martín Enrique Batrosse
DIRECTOR:
Sr. Esteban Pedro Bellomo
DIRECTOR:
Sr. Mateo Jorge Romeo
DIRECTOR:
Lic. Carlos Ríos
DIRECTOR:
Sr. Mario Gualtieri
PRESIDENTE COMISIÓN FISCALIZADORA:
Dr. Augusto Borlle
PRIMER SÍNDICO:
Dr. Carlos Romero
SEGUNDO SÍNDICO:
Dr. Gonzalo Gorbea
DIRECTOR GENERAL:
A/C Arq. Carlos Frugoni

En los años setenta, los accesos a la Ciudad de Buenos Aires se encontraban colapsados por el crecimiento del parque automotor: 1.500.000 vehículos se desplazaban por 2.500 Km. de calles y avenidas, dispuestas en un trazado reticular, de origen colonial, insuficiente y anacrónico.

Además, solo había dos grandes vías de circulación para el tránsito rápido: la Av. General Paz y la Av. Dellepiane y no existía una vía directa que conectará a la ciudad con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

De todas las posibilidades analizadas, la construcción de autopistas fue elegida como la mejor solución.

El Gobierno de la Nación elaboró entonces un anteproyecto que definió el planeamiento de lo que serían las futuras autopistas de la ciudad, que conformarían un anillo vial central de 74 Km. de longitud en total.

Así fue como la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires junto con el Gobierno de la Nación emprendieron la realización del Plan de Autopistas Urbanas con régimen de peaje. El 10 de junio de 1977 se realizó una licitación internacional para las empresas interesadas en la construcción inmediata de dos de ellas: la Autopista 25 de Mayo [AU1] y la Perito Moreno [AU6].

El 5 de octubre de 1977, se presentaron al concurso de precalificación once consorcios internacionales, con 6 aceptados.

El 2 de enero de 1978, se adjudicó la obra al consorcio integrado por las empresas españolas Huarte y Cía. S.A. y Viales y Estacionamientos S.A., Empresa Argentina de Cemento Armado S.A., de Construcciones E.A.C.A. y Polledo S.A.I.C. y F., ésta última reemplazada posteriormente por INDECO S.A.

El concesionario adoptó el nombre de AUSA -Autopistas Urbanas Sociedad Anónima- y su objetivo fue construir, mantener y explotar las autopistas con peaje que se denominaron 25 de Mayo [AU1] y Perito Moreno [AU6]. El derecho de explotación se les otorgó por un período de 28 años a partir de la firma de la concesión.

La construcción comenzó el 2 de noviembre de 1978, con alrededor de 2.500 personas y concluyó dos años después.

La concesión contemplaba también la prolongación de la Línea E de Subterráneos en 3 Km., con el fin de mejorar el sistema de transporte urbano, aprovechando la proximidad de la futura traza de la autopista con la ya existente línea de subterráneos. Finalmente, solo se ejecutó la obra civil de 3 Km. de longitud y tres estaciones, sin el tendido de vías.

Las Autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno se inauguraron el 6 de diciembre de 1980, dos años después.

El rendimiento económico de las autopistas no fue el esperado. Las conversiones monetarias de la época provocaron que el consorcio privado no pudiera hacerse cargo de sus deudas ni del mantenimiento de las autovías. Por eso, en 1985 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires decidió comprar el paquete accionario de AUSA.

El 99.97% del paquete accionario pasó a manos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el 0.03% restante a Subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires, al incluirse la Línea E.

Desde ese momento, el consorcio privado pasó a ser una unión transitoria de empresas cuyos integrantes fueron cambiando, manteniéndose siempre la empresa Huarte como socio principal del mismo.

De acuerdo a lo establecido con la ex-Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, este consorcio retendría la concesión (es decir, el mantenimiento y la explotación de las autopistas urbanas) hasta recuperar un determinado monto de la inversión inicial, a partir de lo cual todas las instalaciones y el personal pasarían formalmente a manos de AUSA.

El protagonismo de AUSA en esta primera etapa como organismo con participación estatal se limitó, sobre todo, a concluir obras pendientes de ejecución por parte del concesionario, además de asumir la construcción de algunas obras de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante los años noventa, aunque la concesión llegó a su término y no se renovó contrato alguno, los sucesivos intendentes designados por el Poder Ejecutivo no llamaron a nueva licitación.

En 1997, cambió el status jurídico de la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno de la misma dio por finalizada esta situación irregular con el antiguo concesionario. El 1º de mayo de ese año, AUSA se hizo cargo formalmente de las autopistas.

El Decreto 408 del año 1997 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires delegó en AUSA el llamado a licitación para la construcción del tramo correspondiente a la AU7 Héctor J. Cámpora. Posteriormente, en 1998 y a través del Decreto 1696, se determinó que con el ingreso obtenido en las autopistas con peaje, AUSA asumiera también la responsabilidad de la conservación, mantenimiento y administración de la autopista de acceso gratuito 9 de Julio Sur.

En el año 2002, con el Decreto 1162, se encomendó a AUSA la conservación, mantenimiento y administración de la autopista Dellepiane, también de acceso gratuito.

La falta de inversión por parte del concesionario anterior hizo necesario focalizar los recursos propios en las tareas de explotación y en la ejecución de un importante plan de obras: se ampliaron las vías de peaje y se cambió el equipamiento de las mismas, se remodelaron los edificios existentes y se construyeron nuevos, se instaló el Sistema de Tránsito Inteligente.

Por este motivo, se tercerizó el mantenimiento de las autopistas y la atención de emergencias y accidentes. Esta situación se mantuvo hasta el año 2002, en el que AUSA asumió también estas tareas con personal propio.

Al mismo tiempo continuaron realizándose diversas obras para el Gobierno de la Ciudad, además de las específicas, como la finalización de la Autopista Presidente Héctor J. Cámpora [AU7].

En el año 2003, mediante el Decreto 149/02, el Gobierno de la Ciudad decidió revocar por incumplimiento la concesión de la Autopista Arturo Illia, otorgándosela a AUSA.

Así, hoy en día AUSA explota en la actualidad las autopistas 25 de Mayo, Perito Moreno y Arturo Illia y además mantiene y administra las autopistas Dellepiane, 9 de Julio Sur, Presidente Cámpora, Avenidas Cantilo y Lugones de acceso gratuito y ejecuta obras públicas en coordinación con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.